"La oración es la llave de la mañana
y el cerrojo de la noche."

-Mahatma Gandhi-

14 nov 2010

-PLANEADO PARA AGRADAR A DIOS-

Porque tú creaste todas las cosas; existen y fueron
creadas para ser de tu agrado.
(Apocalipsis 4:11)




Fuiste planeado para agradar a Dios.
En el momento que llegaste al mundo, Dios estaba allí como un testigo oculto, sonriendo porque naciste. Quería que viviera, y tu llegada a este mundo lo llenó de gozo. Dios no necesitaba crearte pero decidió hacerlo para su propio deleite.
Existes para el beneficio, gloria, propósito y deleite de Dios.
     El primer propósito en la vida debiera ser agradar a Dios con tu vida, vivir para complacerlo. Cuando logres entender completa mente esta verdad, sentirte insignificante nunca más será un problema para ti. Es la prueba de cuanto vales. Si eres así de importante para Dios, y el te considera lo suficiente mente valioso para que lo acompañes por la eternidad, ¿qué significado mayor podrías tener? Eres hijo de Dios, y ninguna otra cosa que el ha creado le produce tanto deleite. La Biblia dice <<por su amor Dios ha dispuesto que mediante Jesucristo seamos sus hijos, ese fue su propósito y voluntad>>


Uno de los Dones más grandes que Dios nos dio es la capacidad de disfrutar el placer. Nos <<cableó>> con cinco sentidos y emociones para que lo podamos experimentar. Quiere que disfrutemos de la vida, no que solamente la aguantemos. Podemos disfrutar y sentir placer porque Dios nos creo a su imagen.
Solemos olvidarnos que él también tiene emociones, siente las cosas muy a fondo. La escritura nos dice que Dios se aflige, se enoja y se pone celoso; que se conmueve y siente compasión, lástima y tristeza, así como también, alegría, júbilo y satisfacción. Dios ama, se deleita, siente placer, disfruta y hasta se ríe. 2




Agradar a Dios se conoce como <<adoración>>. La Biblia dice que él <<se complace en los que lo adoran, en los que confían en su gran amor>>




La adoración es mucho más que música. Para muchas personas, la adoración es sinónimo de música. Dicen: <<En nuestra iglesia comenzamos con adoración y luego tenemos la enseñanza>> y esto es un gran mal entendido porque todas las partes del culto son un acto de adoración: la oración, la lectura de las Escrituras, el canto, la confesión, el silencio, la quietud, la predicación del sermón, el tomar notas, las ofrendas, el bautismo, la Santa Cena, las promesas y tarjetas de compromiso, incluso el saludarse con otros adoradores.
En realidad, el origen de la adoración es anterior a la música.
La adoración no es para beneficio propio.
La adoración no es parte de tu vida, es tu vida.












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